La polémica sobre el matrimonio gay continua en México. Mientras el jefe de
gobierno de la Ciudad de México defiende su posición de permitir la legalización
del matrimonio gay, el Presidente Calderón, sin declararlo abiertamente, ha
permitido una serie de movimientos de su Partido con miras a no permitir su
legalización ni en la Ciudad de México ni en el país.
Alberto Brunori, representante de la alta comisionada de Naciones Unidas para
los Derechos Humanos, señaló que México, como cualquier Estado democrático, debe
hacer prevalecer la civilidad, sin tener actitudes discriminatorias hacia
ninguna persona por razones de sexo, religión o de cualquier otro tipo.
Ricardo Bucio, presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación
(Conapred) cree que las manifestaciones de odio que se han dado durante el
debate actual, han contribuido a enfatizar la oposición. Juzgó que es
irresponsable añadir a la problemática nacional un nuevo “conflicto social
fundado en las diferencias, por la falta de respeto a las diferencias.
Pero no sólo el vocero de la ONU ha dejado sentir su voz en este debate. La
arquidiócesis de México reconoció “la valentía del presidente Felipe Calderón”
por dejar en claro su posición sobre el matrimonio gay. Calderón apoyo el
recurso de ley presentado por la Procuraduría General de la República,
cumpliendo así, según la arquidiócesis “con su misión de gobernar y proteger a
los niños ante la arbitraria y perversa ley, aprobada por la Asamblea
Legislativa del Distrito Federal”.
Mientras tanto, ayer marcharon en la capital del país, grupos LGBT exigiendo
respeto a la decisión de la Asamblea legislativa del Distrito Federal (ALDF) de
permitir el matrimonio gay. La marcha cerró frente a la residencia oficial del
presidente conocida como "Los pinos".